Información pública contra la pandemia

Mientras escribo estas líneas escucho el noticiero, todo es sobre la pandemia provocada por el Covid19. Durante el día veo notas en medios impresos, post en redes sociales, la radio… ¿Qué hacemos con tanta información? Está claro que la necesitamos para tomar mejores decisiones frente a la crisis, pero diferentes audiencias necesitan información distinta.

En esta página, la Secretaría de Salud publica información general sobre el virus y a las 19 horas ofrece una conferencia de prensa con las novedades del día, es necesario acompañar estos ejercicios del soporte documental pertinente para abonar a que la gente confíe en el actuar de las autoridades. En este contexto de comunicación, el Dr. Hugo López Gatell, Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, se ha convertido en el vocero del gobierno federal y ha comentado que la estrategia de éste se basa en un modelo matemático, así que vale la pena valorar si es posible hacer pública una parte de esa estrategia y del modelo en un ejercicio de transparencia proactiva para continuar construyendo confianza y dar certeza a la población.

Ya estamos en la fase epidemiológica en que los contagios se cuentan en cientos y hasta miles a escala global y en México comienza la fase 2. Archon Fung propone en un artículo al menos cinco datos que las autoridades deben hacer públicos todos los días y en tiempo real: 1) número de infectados, 2) de personas analizadas, 3) la condición del infectado, 4) dónde se contagiaron y 5) cómo contrajeron la enfermedad. También se debe conocer la capacidad de nuestro sistema de salud para tratar o internar pacientes que lo requieran. La sociedad civil organizada afirma que el acceso a esta información está restringido o ya no se encuentra vigente; también exhorta a denunciar el desabasto de medicamentos.

¿La población debe recibir la misma información que las autoridades federales, estatales y municipales que toman decisiones? ¿La información debe ser la misma para empresarios o el personal de salud? ¿Todos debemos acceder a la información de la misma manera? Ante estas consideraciones y la desigualdad que se extiende en nuetro país, necesitamos desarrollar la capacidad de generar, procesar y poner a disposición, de manera accesible, la información que cada público necesita, superar la brecha tecnológica y cuidar los datos personales y el derecho a la privacidad de las personas que han sido contagiadas. Se registraron casos en Nayarit y Campeche donde estos derechos fueron vulnerados.

Las autoridades anunciaron que existen recursos económicos suficientes para implementar una estrategia de contención focalizada en las zonas de mayor contagio… ¿y si la realidad supera las estimaciones? ¿Cuáles son las prioridades para emplear estos recursos? La experiencia internacional sugiere varias opciones, hacer pruebas de detección masivas (Alemania y Corea del Sur), rastrear las cadenas de contagios (Taiwán y Singapur); alistar el sistema hospitalario incluso con hospitales prefabricados (Perú y China), invertir en compra de mascarillas y ventiladores (Asia). ¿Cuál es o son las mejores opciones para nuestro caso?

Mientras sorteamos el problema de salud también habrá que pensar en el económico. En Europa y EE.UU. decidieron suspender el pago de impuestos y cobros hipotecarios, garantizar créditos a empresas afectadas, otorgar subsidios directos a las personas más vulnerables, entre otras medidas. En México el gobierno federal adelantará recursos a los estados, ofrecerá créditos a micronegocios y protección laboral a los adultos mayores, mientras mantiene los programas de bienestar. Pero lo dicho requiere respaldarse con hechos y con información que lo compruebe. Ante la menor duda, las personas podrían seguir exponiéndose en lugares públicos privilegiando el ingreso familiar a la “sana distancia” que promulgan las autoridades, agravando así el problema.

Si se genera y disemina información confiable y oportuna para diferentes audiencias, y se fortalece la confianza en nuestras autoridades, el diálogo y la colaboración serán más fáciles para controlar la pandemia. Esta colaboración incluso debe ser global. Como sostiene Yuval Harari: “son tiempos de actuar más globalmente que nunca. […] las decisiones que tomen los gobiernos y pueblos en las próximas semanas probablemente darán forma al mundo que tendremos en los próximos años. No solo formatearán nuestros sistemas de salud, sino también nuestra economía, la política y la cultura; debemos actuar con presteza y decisión.”

El INAI y las autoridades de todos los niveles y poderes de gobierno debemos valorar estas consideraciones. La crisis puede ser el catalizador que transforme a nuestro país en uno en el que el acceso a la información y la transparencia unen a la población y su gobierno para solucionar nuestros principales problemas públicos.

 

Post data: este es mi última colaboración, al menos durante un tiempo; por esta razón, agradezco a todo el equipo por la oportunidad de este espacio los meses recientes.

 

Joel Salas Suárez

Comisionado del INAI Twitter: @joelsas

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