Dic08

Partidos: De la opacidad a la campaña

Jorge Machuca Luna*

¿Cuántas veces le han pedido su voto los partidos políticos? A veces ni los menores de edad se salvan de ello, sobre todo si están a meses de convertirse en ciudadanos. Esa petición no es gratuita, tiene un costo que usted y yo pagamos.

En Puebla padecemos y pagamos elecciones con mucha frecuencia, ya sea porque en años como el agonizante 2015 se registran elecciones federales y al poco tiempo, en 2016 por última ocasión consecutiva, hay elecciones locales. En todos los casos los partidos reciben dinero, y en muchos la opacidad es lo que campea.

Constitucionalmente, desde 1977 los partidos políticos están catalogados como “entidades de interés público” y fue hasta 16 años después cuando legalmente comenzaron a ser fiscalizados; sus manejos económicos debieron plasmarse en informes dirigidos a la autoridad electoral.

Con el paso del tiempo, diversas legislaturas han realizado reformas a los mecanismos de rendición de cuentas de los partidos políticos hasta llegar a lo que actualmente tenemos, derivado de la más reciente reforma electoral.

De acuerdo al Instituto Nacional Electoral, las prerrogativas de los partidos se pueden gastar en actividades ordinarias –rentas, gastos de estructura partidista y propaganda de carácter institucional-; se van también en gastos del proceso electoral –propaganda en precampañas y campañas, producción de mensajes para radio y tv-; a lo anterior se suman el dinero que se destina a educación cívica, capacitación, desarrollo de liderazgos políticos femeninos y jóvenes, y un largo etcétera.

Al final de cuentas, los partidos por ley están obligados a rendir cuentas del manejo y destino final del dinero público que se les da, deben entregar al INE informes periódicos y ser auditados, entonces ¿por qué en Puebla se resisten a hacer pública esa información en sus portales en internet?

La completa ausencia de esa información elemental es lo que recientemente detectó la Comisión para el Acceso a la Información Pública de Puebla, en su medición anual del cumplimiento de las obligaciones de transparencia dispuestas en los artículos 11 y 23 de la norma estatal en la materia.

En dicha medición, hecha en una escala donde cero es la calificación más baja y 100 la más alta, tres partidos obtuvieron cero: Pacto Social de Integración (PSI), Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el Humanista. De hecho fueron los más bajos entre 95 sujetos obligados de todo tipo que midió la CAIP.

Pero esos tres no fueron los únicos partidos reprobados, a la lista se suman el Verde Ecologista, con 3.85, y Nueva Alianza, con 5.35 unidades; le siguen el Partido Encuentro Social, con 7.16 puntos y el PRI, con 54.82 puntos.

Los que aprobaron “de panzazo” fueron Compromiso por Puebla, con 61.49 puntos; el PAN, con 70.03 puntos y Movimiento Ciudadano, con 74.76 puntos.

Los mejor calificados fueron el PRD, con 82.66 y el Partido del Trabajo -que aún podría perder el registro- resultó ser el más transparente, al haber obtenido 83.17 puntos. En promedio los partidos obtuvieron una calificación reprobatoria de 36.94 puntos.

Así son de opacos son los partidos que vendrán a pedirle el voto a mediados de 2016, esos mismos que por medio de sus diputados locales no han nombrado al nuevo presidente de la Comisión de Transparencia del poder que representan, que a su vez no ha sesionado para armonizar la Ley de Transparencia estatal con la general, y esos mismos que tampoco han puesto en su agenda cuándo habrán de llamar a rendir protesta a la suplente del comisionado de la CAIP, Federico González, que dejó su cargo por irse al Instituto Electoral del Estado. Así está la transparencia en Puebla.