Sep17

Blindan aeropuerto contra corrupción

David Aponte // El Universal

A un costado de la oficina de Gerardo Ruiz Esparza, hombre espigado y de broma fácil, hay una repisa con aviones a escala de las principales líneas aéreas nacionales. “Están todas”, presume y acaricia tenuemente una de las alas. Son las compañías que van a despegar y aterrizar en el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

 

“No hay otro lugar mejor [que el de Texcoco]. ¡Qué bueno que va a estar cerca, pero no encima de la ciudad!”, celebra de pie el secretario de Comunicaciones y Transportes.

 

El despacho de Ruiz Esparza está en uno de los edificios de la SCT, un emblemático complejo que contiene murales de artistas plásticos y escultóricos —Juan O’Gorman, José Chávez Morado, Luis García Robledo, Rosendo Soto, José Gordillo y Jorge Best—, que en sus trazos rindieron homenaje a quienes han forjado la infraestructura de comunicaciones en el país.

 

Hay que apoyar el proyecto de la nueva terminal aérea, más allá de cuestiones políticas, porque es para todos los mexicanos, reflexiona.

 

Y sentado a un lado de la repisa, muy cerca de los aviones a escala, suelta un fuerte “ja” cuando se le menciona que hay algunos comentarios sobre el proyecto: ¿El “aeropuerto Slim”?

 

“No hay sustento, el arquitecto [Fernando] Romero sí tiene vínculo familiar. Poco lo une ese vínculo con el ganador del proyecto, él se preparó en el extranjero, trabajó en despachos internacionales y tuvo la habilidad de encontrar al mejor arquitecto del mundo para hacer el proyecto arquitectónico. Le pondría el aeropuerto [Norman] Foster, el mejor arquitecto del mundo”, se defiende.

 

En entrevista con EL UNIVERSAL, dice que habrá plena transparencia en la construcción de la obra y un “dique” para cerrar el paso a la corrupción en un gasto de 120 mil millones de pesos.

 

Los candados son con la participación de testigos sociales, la Auditoría Superior de la Federación, auditores externos y la información del sitio web, http://www.aeropuerto.gob.mx.

 

“Hay instrucciones del Presidente de que sea una obra transparente, ¿y qué vamos a hacer para que lo sea? Uno, tendrá testigo social o varios, para que haya un experto puesto por la Función Pública que esté viendo cada uno de los pasos administrativos para construir la obra: a quién se elige, cómo, por qué y con qué fundamento.

 

Dos, vamos a tener la auditoría de un despacho —no se ha elegido todavía—, será incuestionable en su prestigio nacional e internacional para que vaya auditando todo el flujo de efectivo, sistemática y permanentemente. Y no nos extrañe que puedan ser dos despachos, uno para la obra y otro para el flujo financiero. Tres, la página [electrónica]”.

 

Plan integral

 

De una de las paredes de la oficina cuelga un cuadro con la frase: “Adelanta hoy lo que vas a hacer mañana”. Él mandó poner réplicas en cada oficina de sus colaboradores. En la misma pared hay una fotografía con el presidente Enrique Peña Nieto. Los dos sonríen.

“Hace 30 años se detectó que se requería un aeropuerto mucho más amplio, el actual es muy angosto, con una superficie limitada, 300 metros entre las pistas no da para operar en la capital de la República mexicana. En el gobierno de [Vicente] Fox se hizo un anuncio al que se le dio marcha atrás. En el gobierno del presidente [Felipe] Calderón se trabajó el proyecto, se hicieron estudios, ya no se anunció. Y desde el principio de esta gestión se empezó a comentar que se requería el aeropuerto.

 

“Creo que este proyecto debe verse más como de apoyo social, de apoyo económico al desarrollo de la región y de cuidado ambiental, antes que un proyecto aeroportuario, en una región que tiene muchos millones de habitantes, con muy pocas oportunidades”, arranca la charla.

 

Es una plataforma logística global, prosigue, para tener conectividad, más turistas y negocios. “Sencillamente para que inversionistas del mundo y nacionales nos sigan viendo como un gran centro de producción, hoy somos un centro importantísimo mundialmente hablando de exportación de automotores, de electrónicos, de pantallas de televisión, celulares, computadoras, de partes aeronáuticas”, expresa Ruiz Esparza.

 

“Es verlo como una zona de crecimiento de empleo, como un país que aprovecha su ubicación geográfica, pero esta sola no da todo, que [México] tiene tratados, relación comercial con 44 países sí, pero tenemos trabajadores jóvenes, muchos países ya pasaron su bono demográfico. México está en su bono demográfico con una población joven produciendo todo esto. Creo que el eje central del tema es empleo para los mexicanos, calidad de vida”.

 

¿Cómo hacer para que el proceso sea transparente, que no haya sospecha sobre el manejo de una obra tan importante?

 

Debemos tener confianza los mexicanos que sabemos hacer bien las cosas. Tenemos una UNAM, tenemos un Metro que funciona por todo el Distrito Federal y el Estado de México, con muy buena calidad desde hace 40 años. Hay instrucciones del presidente [Peña Nieto] de que sea una obra transparente.

 

La transparencia evita la corrupción, ¿el proyecto está diseñado para ponerle un dique a este tipo de prácticas?

 

Lamentablemente la construcción no es un factor de voluntad, a veces normalmente son dos partes, y creo que va a depender mucho en un momento de las voluntades de que hay un dique, pero evidentemente hay una voluntad de que queremos que sea muy transparente, un proyecto tan grande que México necesita con tanta urgencia, porque esto es un encadenamiento de inversiones.

 

“Si México quiere crecer económicamente, cómo va a crecer, no es por confianza, no es porque ‘México creo en ti’. No, va a crecer porque hay inversiones que generen empleo, crecimiento económico, y es un encadenamiento, porque al haber este aeropuerto obviamente los demás aeropuertos van a requerir también crecer, porque se hace una cadena de turistas, de visitantes, se convierte en un centro de atracción que va a hacer que se vaya desarrollando el país en su conjunto y que va a generar que internacionalmente el comercio con México y el comercio internacional también se vaya desarrollando”.

 

El proyecto cruza el sexenio, pero también cruza dos elecciones, la que viene [en 2015] y la de 2018, ¿esa parte no les preocupa que se politice?

 

Va a haber interés y no hay que desconocerlo, digo, tratemos de mantenerlo fuera de eso, pensemos un poco más en estos proyectos, en los puertos, autopistas, en el aeropuerto, en los trenes que vienen, como una necesidad del país para crecer y no para politizarlos, enredarlos y en un momento dado hacerlos un factor de duda. Creo que hoy debemos sumar y esto lo acabo de comentar con los compañeros diputados, que estuve reunido con ellos, informándoles como lo hice anteriormente.

 

“Tenemos que hacer de este un proyecto que sí se pueda hacer. Dejar de ponerle frenos, dejar de generar cuestiones en contra, de financiar cosas en contra, porque a quien estamos perjudicando es a México. Entonces, ojalá que esto se mantenga fuera de un contexto político, porque realmente meterlo no va a ayudarle a nadie y sí va a perjudicar a muchos. Es hacer la obra que está esperando México desde hace tanto, y es la obra que va a ser la principal de muchos años y el tercer aeropuerto del mundo. México va a estar siendo visto hoy como un país que sí puede hacer estos proyectos, que tiene mente grande para hacerlos”.

 

En la parte de los movimientos sociales, está el de Atenco, ¿también están invitados a este diálogo?

 

Claro, lo hemos dialogado ampliamente, es curioso pero con Atenco ha habido una gran relación desde hace mucho tiempo, no solamente ahorita. Hay una parte importante de la población a la que le interesa simple y sencillamente no tener esa tierra, no para el aeropuerto, y ha habido asambleas en donde ellos deciden en un momento dado tener el dominio pleno. Eso significa que les den un título de propiedad y que ellos decidan si quieren deshacerse de su tierra, si quieren venderla para lo que sea. Todo esto se ha llevado a cabo en un ámbito, porque luego a quien se la vendió es a Conagua, pero para reservas ambientales. Desde hace muchos años estamos hablando, seis u ocho años, han vendido ahí 2 mil hectáreas que se han ido por esta vía para tener una reserva ecológica ambiental de la zona.

 

“Es curioso que ahora que viene ya, de repente surjan voces que yo no sé en qué calidad estén y con qué representatividad, pero no los estamos molestando, no estamos pasando por sus tierras, va a haber un gran proyecto de desarrollo de empleo para los jóvenes de la zona, va a haber oportunidades de educación para los jóvenes de la zona”.

 

Ruiz Esparza tiene en su oficina tres pantallas de computadora, otra mucho más grande de televisión y un viejo modelo de iPod. Es apasionado de la música y la comparte con sus amigos. El reproductor lo tiene en una mesa detrás de su escritorio.

 

Acabamos de publicar una encuesta en el periódico que habla de 64% de aprobación, pero queda ahí una duda sobre los terrenos.

 

Tenemos la propiedad. Nuestra, totalmente acreditada, totalmente, vamos no es de ahorita, es de hace 40 años. Sí creo que el punto hábil no fue tener esos terrenos, fue cambiar la posición del aeropuerto, lo que permite que no se moleste a nadie y que quepa totalmente dentro de ellos. Hemos hecho un gran esfuerzo por informarle a toda la sociedad mexicana.

“Creo que esto debe dictar el problema de los terrenos, estoy seguro que la inquietud no se va a quitar. Es una zona desde el punto de vista social y político de veras con muchos problemas. Creo que lo que va a ser nuestro reto es convencer a toda esta población, Chimalhuacán, Atenco, Texcoco, todos los municipios de alrededor de ahí, que esta es su oportunidad de crecer en todo sentido, como sociedad, económicamente, en ingreso y de tener realmente una zona que es casi 10% de la superficie de la capital. Esas 12 mil 500 hectáreas, la capital tiene 134 mil hectáreas, ahí hay 12 mil 500 que si no se hace el proyecto, le puedo asegurar que en muy poco tiempo lo vamos a ver lleno de casas irregulares, pidiendo servicios y lleno de pobreza. Esta es la oportunidad para darle un giro a toda esa región, y por eso lo hemos dicho: es un acto de justicia social y económica con el oriente de la zona metropolitana y el Estado de México”.

 

¿La obra cuándo empieza?, en algunos círculos ya se empieza a comentar que es el aeropuerto Slim.

 

[Suelta un “Ja”, sin perder la compostura]. El proyecto lo tiene el mejor arquitecto del mundo, Norman Foster, defiende.

 

“Y perdón por decirlo así, pero yo creo que la familia Slim anda en otro tipo de tamaño de proyectos, que un proyecto arquitectónico. Lo digo con toda sinceridad, no creo que ellos estén volteando a ver esto como parte de su negocio”.

 

¿Qué empresas van a participar en la obra?

 

Va a haber muchas empresas mexicanas. Seguramente habrá empresas de talla internacional porque requerimos que quien haga, sobre todo las instalaciones claves, nos dé certeza, nos dé garantía de capacidad técnica, que tenga técnicos de talla para construir un aeropuerto de este tamaño, que tenga el antecedente de que lo ha hecho y ha cumplido.

 

“Lo vamos a cuidar mucho y en el proceso de selección habrá licitaciones e invitaciones, seguramente estas dos dependiendo de qué se trate, cuestiones como la parte eléctrica del aeropuerto, la parte hidráulica del interior, aparte de los radares, porque tienen que ser cosas muy reservadas, pero esa reserva no nos va a evitar para nada que no digamos quién lo hace y cuánto cuesta. No se podrán publicar planos, y lo digo con toda claridad, porque en ese momento pasaría que ya no se certifica el aeropuerto por inseguro, porque es algo vulnerable a muchas cosas, pero son las normas de construcción de los aeropuertos”.

 

¿Arrancan en 2015?

 

Eso esperamos, a veces es difícil dar fecha. Soy un hombre comprometido con las cosas y normalmente le pongo fecha a las cosas, de hecho debe arrancar este año, y la obra hidráulica está arrancando este año, porque es parte importantísima de la obra del aeropuerto. Esperamos que este año arranquen también algunas vialidades de conectividad fundamentales para el aeropuerto. Esperemos que este año arranquen sistemas de nivelación del suelo y de limpieza del aeropuerto. ¿Cuándo podremos arrancar? En el momento en que tengamos un avance suficientemente sólido del proyecto arquitectónico y el de ingeniería. Habrá que platicarlo con los expertos, puede ser sí el año que entra, tal vez a mediados del año que entra.

 

Tiene usted sus aviones a escala, ¿cómo se va a beneficiar a las compañías mexicanas?

 

Aquí vamos a ganar todos.

 

¿Por qué hay la percepción de que es una obra para ricos?

 

Creo que es al contrario, es una obra precisamente para detonar el crecimiento social, económico, laboral, ambiental de la zona oriente de la ciudad que hoy simple y sencillamente no se puede dar como un ejemplo de nada.

 

¿Hay algún mensaje para los gobiernos del PAN que no pudieron?

 

Lo importante no es eso, creo que al margen del que pudo y el que no pudo, yo creo que hoy todos nos unamos para sí poder; porque repito, esto rebasa una decisión de partido, es una decisión realmente de que podamos hacer un proyecto de esta envergadura, de esta calidad que hoy el país requiere. Entonces, ojalá no lo veamos así, más bien verlo en que hoy PRI, PAN, PRD, el Partido Verde y todos los demás nos unamos para poder lograr este proyecto.

 

Ruiz Esparza se levanta de la silla. Se aleja de la repisa con la frase en los labios: “No hay otro sitio mejor para esta obra”.